Entrar

La inquilina, capítulo 2

CLAUDIA Lésbicos 4 min de lectura 531 lecturas 24 de septiembre de 2026
Lectura

El crujido metálico de la llave al girar en la cerradura congeló el aire. No hubo gritos, ni movimientos bruscos; solo una parálisis instantánea que nos robó el alinto. El tiempo se dilató, cada segundo se volvió denso, estirandose como una pesadilla, en el taburete mi jugo vaginal espaciado parecia una evidencia imposible de ocultar en un parpado. El sonido de los pasos pesados de ANDRES en el vestivulo comenzó a resonar, ritmico y fatal, acercándose por el pasillo yo con los ojos desorbitados por el pánico, me lleve una mano temblorosa a la boca para ahogar un grito.

DOLORES y yo nos miramos a los ojos en la penumbra de aquella esquina compartiendo la certeza de que un solo parpadeo ruidoso nos delataria y antes de que yo pudiera procesar el eco de los pasos, que se aproximaban la mano de DOLORES se cerró en torno a mi antebrazo como una mordaza de hierro, no hubo palabras; el tirón fue seco, imperativo, arrastrándome hacia la penumbra del pasillo. El roce de nuestros hombros contra la pared sonaba en los oidos como un trueno.

Nuestros corazónes golpeaban con tanta fuerza el pecho, que temiamos que nos delatara mientras avanzabamos a ciegas por el pasillo conteniendo la respiración, rezando para que el piso no retumbara bajo nuestros pies antes de alcanzar el umbral seguro de la casa de DOLORES, que fue como entrar a un escenario donde debíamos actuar de inmediato. El reto no era solo vestirnos, sino despojarnos del rastro de lo que acababa de pasar.

Nos movimos como ladronas en nuestra propia risa; acomodando desesperadamente la ropa, nuestras voces eran apenas un murmullo, un siseo suave que no buscaba romper el silencio de la habitación, nos hablabamos al oido, compartiendo risas contenidas y promesas mudas a medio vestir. Compartimos una última mirada y un beso suave verificando que no quedaran marcas delatadoras, mejillas demasiada encendidas o ropa mal puesta. Dimos un par de respiraciones hondas para estabilizar el pulso y listas para finjir que nada había ocurrido.

Cuando la luz del recibidor iluminó el rostro de mi marido, sentí un vuelco en el estomago, venia de un momento de caricias y sexo; Ahora tocaba activar el modo supervivencia. _ MI AMOR...¿ qué haces? exclame yo,forzando una sonrisa tan amplia que me dolio la mandibula, al mismo tiempo, le di un codazo disimulado a DOLORES para que lo saludara. _¡ HOLA, ANDRES¡ canturreó DOLORES, sentándose y cruzando las piernas para tapar el bulto entre sus piernas. Yo me acerque a darle un beso rápido en la mejilla a ANDRES, cuidando de no dejar rastros de un labial que no fuera el mio, lugo el fue directo a la ducha, el terror que me oprimia el pecho y el sonido del agua golpeando los azulejos del baño dictaba el ritmo de mis latidos, cuando DOLORES y yo nos miramos habia un magnetismo denso en nuestras forma de mirar, un brillo oscuro en las pupilas que iba más allá del cariño era una invitación puramente fisica.

DOLORES se lanzó a besarme con una urgencia contenida, yo contuve el alinto, mis ojos fijos en los de ella, eran una mezcla caotica de fuego y pánico, yo miraba de reojo la silueta borrosa de la puerta del baño, temblando no solo por las caricias que me encendían, sino por el terror aque el ruido de la ducha cesara de golpe. _DOLORES.. te lo pido por favorooor detente... le dije con la voz entre cortada, pero mis súplicas caían a un poso, su lengua la pasaba suave por mi cuello, mientras con sus dos manos me tomaba mis nalgas y mis dedos se clavaron en su espalda, nuestras caderas se movian suave pero profundo lo que hizo que se me escapara un suspiro...

DOLORES, deejame yaaa... tienes que irteeee... y la respuesta de ella fue colocar sus labios sobre los míos, el beso era profundo y ardiente con mis manos enredadas en su cuello y las suyas en mi cintura. Aquel beso íntimo en donde nuestras lenguas se buscaban y se entrelazaban con firmesza, explorando cada ricon de nuestras boca se interrumpio por el crujido de la puerta que nos obligó a romper el beso de golpe, nos separamos como dos imanes del mmismo polo, dando un paso atrás con el corazón desbocado, alisándonos la ropa a toda prisa mientras borrabamos de nuestros rostros el rastro del deseo.

Cuando ANDRES salío de la ducha se clavó lo primero que encontró y tomando los utensillos de comida se dispuso a retirarse diciendome. _ AMOR, la cena sera un poco tarde, no me esperes despierta ¡ te amo ¡ me dio un beso y se fue a la juntada entre risas y sibido. EL eco de su partida dejó la casa en un silencio repentino, pero lejos de sentirnos solas, DOLORES y YO compartimos una mirada de complicidad. " me encanto estar contigo y ¿ te gustaria que pasaramos la noche juntas? me dijo DOLORES.

Si me lo pides asi, ES INPOSIBLE DECIRTE QUE NO, ME VOY A PASAR LA NOCHE CONTIGO... CONTINURA......

Descargar EPUB

¿Qué te ha parecido?

Todavía no lo ha votado nadie.

Comentarios

Puedes comentar sin cuenta. Se publica tras pasar por revisión.

Todavía no hay comentarios. Puedes ser el primero.

Más de Lésbicos