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Duelo de CEOS, capítulo 17

JPardo Grandes Series 10 min de lectura 191 lecturas 24 de septiembre de 2026
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NOTA: Lo que vas a leer es parte de mi novela Duelo de CEOS, ya disponible en Amazon Kindle, AQUI

Capítulo 14: Natalia

Por la tarde otra visita al ático de Alfonso. Ha esperado a que Belén se fuera para entrar a mi despacho y ponerme la mano en su paquete.

—Evento privado, Muñoz, en mi casa.

Vamos… Media hora despues ya estoy desnuda en su cama. Por lo menos he conseguido que no me rompa las bragas. Es que la tarjeta de la empresa…probablemente Nadia la supervise, como el resto de gastos. Y claro, una cosa es peluquería, algún traje chaqueta o vestido, para eventos, reuniones con clientes, y otra es que vea facturas de tiendas de ropa interior. Y ya estoy gastando más de lo habitual en lencería.

—Baja la cabeza, sube el culo…

Plas. Enfatiza su orden con una palmada. Y por supuesto le hago caso, obediente. Hace tiempo que descubrí que me gusta que otros lleven el control. Desde…pasapalabra. ALFONSO Gime bajito, con la cara encendida, y me obedece. Me encanta tenerla así, a cuatro patas, su gran culo en pompa. Mi lengua ya está donde quiere, en la raja de su culo. Mis dedos la estimulan suavemente más abajo.

—¡Aaah!, Alfonso…

—Te gusta, ¿niña?

—¡Sii!…

Saco los dedos de su coño encharcado y protesta, gimoteando. Pero no la hago caso. Plas. Azotar su culo se ha convertido en uno de mis nuevos fetiches. Cada vez que lo hago su sensible piel adquiere un tono rosado que me encanta. Y sus glúteos se mueven de una forma, como gelatina…Ahora los abro, con mis palmas abiertas, haciendo fuerza, empujando cada una de ellas hacia fuera.

—¡Alfonsooo!…

Protesta de nuevo, pero la ignoro. En el tono que lo dice…empiezo a conocerla. Le encanta dejarse hacer y protestar un poquito. Ahora está temblando, un poco en tensión, pero se queda quieta. Contemplo su ano abierto, estirado, por la acción de mis dedos. Es pequeño, oscuro, fruncido. Ahora menos. Presiono con la lengua ahí. Una, dos, tres veces. Luego, soplo justo encima.

—¡Aaah!, ¿qué haces?

¡Aaah!… Plas. Plas.

—¡Ayyy!, ¡Dioss!…

Es muy religiosa en la intimidad. Gimotea desesperada y mueve el culo en círculos, reclamándome. Mi mano derecha vuelve a bajar y penetro su coño con dos dedos, mientras que mi pulgar encuentra su clítoris hinchado, gordito. Lo saco de su capuchón y lo muevo en círculos, despacito, al ritmo pausado de mis dedos.

—¡Siiii!, ¡Siiii!, Alfonso…

Pero mi lengua no le da tregua y vuelve a su culo, a su ojete. Empiezo a lamerlo con paciencia, en círculos, toda la zona, y de vez en cuando lo aprieto, lo penetro con la punta de la lengua. Quiero desesperarla, quiero que me lo pida. Quiero llevarla al borde, pero sin culminar. Mi polla me duele, totalmente erecta. Cambio de postura y me arrodillo a los pies de la cama, para luego alzarme sobre mis rodillas.

Entonces, junto sus piernas, que sobresalen un poco de la cama, sitúo mi polla entre sus pies y me masturbo moviendo mi cintura despacio, adelante y atrás, frotándome contra sus empeines. NATALIA ¿Le estoy masturbando con mis pies? Le estoy masturbando con mis pies. Se siente sucio, pero al mismo tiempo…joder, es como la fantasía de un depravado Y me está volviendo loca. Me doy cuenta. Su lengua ahí otra vez, que obsesión con mi culo…no para, lleva minutos haciéndomelo.

Al principio, cosquillas, ahora…cada vez me gusta más. Pero no se lo voy a decir. Tengo miedo. Si ya me dolió con Pablo, y su polla era como la mitad, con Alfonso…me va a destrozar. Más abajo sus dedos tampoco paran, pero son un tormento, porque no aceleran. Al revés. Se ralentizan. Demasiado despacio. Quiero correrme, esto es una tortura, pero no me muevo, porque en verdad, sentirme así, en esta postura, a su merced…me vuela la cabeza.

Mi cuerpo sí que va por libre, se rebela, quiere más, quiere correrse. Echo el culo para atrás y para adelante, intentando buscar más sus dedos clavarse en mi coño. Mi clítoris está sobre estimulado, duele, necesito…Hasta mis pies se mueven, aprisionando su polla.

—Alfonso…por favor…

—¿Qué quieres, nena?

¡Pídemelo!

—¡Fóllame, coño!…

—¿Dónde?

—¡Alfonsoo! …

¡Aaaah! Mueve ahora mi clítoris de lado a lado con más fuerza. Al mismo tiempo su otra mano, que estaba sobre mi culo, baja. Noto su pulgar bajando por mi raja empapada en su saliva, presiona mi ano un momento, moviéndolo en círculos. Los dos dedos en mi coño se paran, apretando la parte interna, rugosa, de mi clítoris, en una especie de tenaza. Muevo el culo desesperada, al borde del orgasmo, pero se para de nuevo.

—¿Dónde?

—¡Aaah!, Alfonso, no te paresss! … !Aaaaah!, ¡Hijo de puta!...Está bien, haz que me corra y…

—¿Y?

Mueve el pulgar y tantea mi esfínter, presionándolo, con el resto de sus dedos quietos. Mi clítoris presionado contra mi coño.

—¡Aaah!, por favor…

¡Aaah! …El culo, joder, fóllame el culo…Es lo que quieres, ¿no? Cabrón bastardo.

—Que malhablada…

Plas. Plas.

—¡Ay!, joder, me cago en la put …

¡Aaaaah! Por fin, empieza a mover sus dedos. Los de mi coño en círculos, perfectamente sincronizados con el de mi clítoris.

—Ahora, empálate, mueve el culo, nena…

—No me llames nen …

¡Aaaggh! Me acaba de meter otro dedo, pero en el culo. Debe ser el gordo por el tamaño. Pero no paro, sacudo el culo en círculos, me muevo adelante y atrás. Para vengarme aprieto con mis pies en su polla, que palpita.

—¡Vamos, niña!, ¡Siii, vamos, córrete!…

Y lo hago. Su pulgar en mi culo hace fuerza hacia abajo y noto los dedos de su coño en dirección contraria, pegándose, solo separados por unos milímetros de carne. El otro dedo abandona mi clítoris, pero antes de que pueda protestar, es sustituido por su lengua, que lo mueve primero en círculos y despues es atrapado por su boca, empezando a chupar y absorber.

—¡Siiiii!, ¡Dioss! … ¡¡AAAAAAAH!!, ¡¡DIOSSSSSS!!, ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAH!!!

Joder, que orgasmo, como lo necesitaba. Noto medio ida que saca mis dedos y se levanta. Luego su polla entra en mi coño de golpe y se queda dentro, haciendo tope, enterrada hasta los huevos.

—¡Aaaaaah!, ¡Joderrrr! ...

¡Está muy grande, no…! Me retuerzo y no puedo aguantar la postura, cayéndome hacia delante. Él se viene conmigo y acabamos los dos tumbados boca abajo.

—¡Me da en…¡Muévete, muévete!, ¡Aaaaah!

Me vuelvo loca, retorciéndome debajo de él. Me aplasta con su peso. Por fin se incorpora quedándose medio sentado, sacando su polla a medias. Tira de mi culo y medio lo levanta, luego pasa una almohada por debajo. Me da varias embestidas así, haciéndome ver las estrellas, en otro orgasmo seguido.

—¡Aaaah!, Aaaah!, ¡Me rompes, Dios!, ¡me rompes…pero no pares, joder!…

—Deja de apretarme tanto, vas a hacer que me corra.

—¡Aaaaah!, ¡Un poco massss, por favor!…

—Mas vas a tener, desde luego, pero no aquí…

Se sale y se acomoda distinto sobre mí, más arriba. Posiciona su polla sobre mi ano lubricado con su saliva y sus dedos y presiona, ayudándose de una mano y apoyándose en la cama solo con la otra.

—Relaja el esfínter, Natalia…

—¡Dios, Alfonso!, Ufff, ¡Ayyy!, no sé si, ¡Aaah!, ¡Aaah!, ¡Duele!…

—Aguanta un poco, ya casi esta…

Noto mucha tensión en los músculos de mi ano. Algo grande se está introduciendo. Pica. Duele. Mi esfínter cede por fin. Paso mi mano por detrás y me echo a llorar al palpar su verga, todavía en gran medida, fuera.

—¡Noo! … aún no está…es demasiado grande, no me cabe…

—En culos más pequeños la he metido…aguanta, un poco mass…

—¡Hijo de puta!, ¡Aaah!, ¡Ayyy!, ¡Ayyyy!, ¡Joder!…

—Toma aire y respira despacio, con calma…

—¿Con calma?

¡Hijo de puta, me estás reventando! ...Uffff, Ufff…¡Ayyyy! Noto su peso más sobre mí. Mi culo poco a poco va tragándose su polla. La mano de mi cadera tantea entre la almohada y mi pelvis y encuentra mi clítoris. Empieza a masajearlo y la sensación cambia.

—¡Aaah!, ¡Siii!, mejor, ¡Aaah!

—¡Vamos, un poco más!…¡Que estrecha eres, joder!…tenía que haber echado lubricante…

—¡Joder!, ¡Cabrón!, pues claro, ve a por el…

—Ahora no me voy a salir, Natalia, para la próxima…

—En tus sueños, hijo de perra, ¡Aaaaah!, ¡Diosss!, no entres más…

—Ya está, mira…

Me coge la mano y me la lleva atrás. Palpo sus huevos pegados a mi culo. Por fin ha entrado toda. Duele, escuece y parece que me revienta. Es todavía peor que la primera vez que me la metió por el coño. Solo me alivia sus agiles dedos en mi clítoris, frotándolo despacito en círculos. En venganza atrapo sus huevos y los estrujo un poco. Gime y me da una nueva nalgada.

Con su polla dentro se siente distinta. Grito. Sigue inmóvil, supongo que aguardando a que mi culo se adapte. Quiero que se mueva ya pero no me atrevo a decirlo. Tras unos segundos, lo hace, despacio primero, sobre mí, adelante y atrás, sacándola solo un poco cada vez.

—¡Aaah!, ¡Aaah!, ¡Aaah!

—Ya está…Dios, Natalia, te estoy rompiendo el culo…en un sueño…me encanta…

—Cabrón…acaba…duele…

—Déjame disfrutar tu culazo un poco, anda…ven…

Se echa para atrás, poniéndose de rodillas. Como me agarra y tengo su pollón metido bien adentro, voy con él. Coge mi mano y la posa en mi clítoris. Luego él se afianza atrás y empieza a follarme el culo más rápido, con las manos agarrándome fuerte la cintura.

—¡Aaah!, ¡Aaah!, ¡Aaah!, ¡Dioss…me rompesss!

—¡Tócate!, vamos…

—Ya me estoy tocando, ¡Cabrón!…

—¿Y mejor?

¿Duele menos?...

—¡Aaaaah!, no sé, es distint…¡Aaahhh!, ¡Joderr…no tan rápido!…Uff, Uff - ¡Ooh!, si, Natalia, va mejor ahora…duele menos, ¡Ooh!, me la estabas destrozando…que estrecha eres…

—¡Jodete!, ¡Aaaah!, pero ahora no pares…¡Siii!, mejor ahora, ¡Aaaaah!, no pares, no pares…joder…

—¡Diablos, que estrecha eres! …Pero ya entra bien…¡Joder!, que vistas tengo…¡Ooohh!, ¡Siiii!

—¡Cerdo…eres un cerdo! …

¡Aaah!, ¡Masss!, ¡Aaaaah!…

—¿Ves?

Sabía que te iba a gustar… Plas. Plas.

—¡Aaaaaah!, ¡Cabrónnn!, ¡Aaaaaaah!

Es como la luz al final del túnel. Parece que mi recto se ha acostumbrado y la invasión, aunque sigue siendo muy molesta, creo que duele un poco menos. No lo sé, las sensaciones se cruzan. Sigue siendo muy intrusiva, parece que me va a estallar algo por dentro, pero mi clítoris manda, y el placer que me dan mis dedos sobre él, se impone al dolor. Y luego está la sensación oscura, obscena, de ser dominada, usada…por mi CEO.

Entregándole mi culo prácticamente virgen…

—¡Dioss!, Natalia, me voy a correr…

—¡Espera, joder!, ahora…espera…

Acelero con mis dedos y entonces noto su mano bajando por mi pelvis, mientras ralentiza un poco el ritmo de sus embestidas. Su palma aprieta mis dedos sobre mi botón y dos dedos se curvan y penetran mi coño.

—¡Diosss!, ¡Aaaaaaah!, ¿Qué hacesss?...¡Aaaaaaah!, ¡Aaaaah!

Ahora me mete un tercer dedo y acelera en sus embestidas. Plop. Plop. Choca mi culo contra su barriga. He roto a sudar, muchísimo. Tengo la boca seca, abierta, no paro de gritar. Mi otra mano se retuerce contra las sabanas en un puño apretado. Oigo un crujido, la tela se rompe por la fuerza en que estiro. Muevo mi culo hacia atrás cada vez, buscándolo. Se empala hasta los huevos en cada embestida.

Plop, plop. Me está reventando, duele, no voy a aguantar mucho este ritmo. Pero estoy ya, al borde. Todo se concentra, cierro los ojos, y de repente ya no hay dolor, solo hay algo muy fuerte que viene, estalla y me corro brutalmente, con un pollón en mi culo y dos o tres dedos en mi coño. - ¡¡¡AAAAAAAAAAAH!!!, ¡¡¡AAAAAAAAAAAAH!!!

—¡Siiiiii!, ¡Si, joder!, ¡¡¡ME CORRO EN TU CULOOOO!!!

Y lo noto, vaya si lo noto, algo caliente, ardiendo, subiendo por mi recto. Me caigo hacia delante y Alfonso viene conmigo, con su polla dentro. Ahora no aguanto más sus dedos y los saco. En realidad, no aguanto nada más.

—¡Quítate, quítate!…¡Aaaaah!

—Voy…

—¡Aaaaah!, ¡Aaaaah!…

Pequeñas replicas me sacuden. Froto mi botón desesperada. Grito cuando se sale por fin. Llevo mi mano enseguida ahí y me hago una bola. Alfonso se pega a mi espalda y acaricia mis hombros. Aun noto su polla dura sobre mi cadera, expulsando semen. Mierda, lo hemos hecho sin protección. Mi ano también empieza a gotear sobre en mi mano.

—¡Alfonso!, te mato, ¿Y el condón?

—Mierda…

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