Dominado por una chica payaso
Últimamente he descubierto que me está empezando a poner cachondo la fantasía de mantener relaciones con una chica maquillada de payaso. O ambos con la cara pintada, me parecería muy divertido. Así que aquí va un relato cortito sobre cómo me imagino alguna de las posibles escenas. Soy F, un chico de 27 años con buen cuerpo, algo tatuado y moreno. De estatura media y amante de ir desnudo por casa siempre que puedo y mis compis de piso se van.
Pero tengo un problema, ando solo y sin ninguna chica con quien pasarlo bien. Así que dejado en manos de la lujuria decido abrirme una cuenta en tinder para ver si encuentro alguien que quiera animarse y divertirnos juntos un rato. Pasando unas horas de deslizar hacia los lados me encuentro a Lucía. Una chica muy mona, ojos verdes, pelo castaño claro, risueña y con pinta de buena gente, en cuya descripción dice buscar un perfil de tío que tenga mente abierta, cero miedo a explorar y que no le importen las sorpresas.
Decido darle like como a tantas otras, aunque me intriga eso de las sorpresas. No sé, quizás quiere proponerme usar un arnés o alguna cosa similar, duda me pone aún más caliente. Pasan un par de días, algunos matches que no llegan a nada y de repente ahí está la notificación. Había tardado en salirle mi perfil o no estaba muy activa en la app, pero por fin ella también me había dado like.
Con prisa por la sensación que me causó el otro día, le abro el chat con un "¿A qué te refieres con sorpresas? Por cierto, tienes unos ojos preciosos y eso me pone. Pero bueno, si quieres quedar dímelo, veo que somos de la misma ciudad". A lo que ella, tan solo unos minutos después me responde únicamente con un "Déjate de chachara y ven, que estoy sola. Calle
frente al parking del cine". Más rápido que un rayo y bastante excitado por su forma de ser tan directa, me pongo las zapatillas y algo de colonia mientras ella me sigue contando que tiene algo muy especial preparado, pero que debo darme prisa porque su mejor amiga le había dejado su casa para follarme durante toda la tarde. Llego a la dirección que me había mandado la chica, me abre la puerta del bloque y al subir encuentro la puerta del piso abierta.
Una voz al fondo del pasillo me pide que entre y espere. "Coge el antifaz que hay en la mesilla de la entrada y póntelo en los ojos, pero asegúrate de cerrar la puerta antes de que te quedes sin ver nada. Y espérame ahí de pie, permíteme cinco minutos para maquillarme". Le hago caso con el corazón a mil, entre miedo y excitación mi polla empieza a hincharse dentro de mis pantalones.
Al poco escucho cómo va acercándose Lucía, me saluda con un beso y me coloca unas esposas en las manos, no sin antes sacarme la camiseta. Me empuja contra la puerta de entrada y empieza a besarme de nuevo, pero sus labios no se quedan en mi boca y continúa bajando por el cuello, pecho, abdomen hasta llegar a mi polla, la cual empieza a besar desde fuera del pantalón mientras nota sus palpitaciones y el calor que comienza a desprender.
Pero aguanta poco porque enseguida la saca y empieza a comérmela mientras me pajea de forma alternada y agarra mis huevos para masajearlos al mismo tiempo. De repente se pone de pie y me quita el antifaz. Ahí puedo ver esos preciosos ojos y su cara linda maquillada de payaso mientras me sonríe, lo cual me provoca una sensación de flechazo y empiezo a creer que me estoy enamorando. Se gira para que la pueda ver bien, lleva únicamente un tanga azul clarito.
Arrima su culo a mi polla y vuelve a girarse para besarme un largo rato. Después me da una suave bofetada, me agarra la polla y me dice un "Eres mío", obligándome a seguirla hasta una silla. Coloca mis manos esposadas detrás del respaldo, asegurándose de que no puedo moverme, y después me ata las piernas bien abiertas a las patas de la silla. En ese entonces comienza a chuparmela.
Ella estaba preciosa con la cara pintada así y no paraba de mirarme a los ojos mientras trataba de sacarme toda la leche. No podía evitar poner los ojos en blanco cuando cambiaba de ritmo, de más rápido a más despacio cuando parecía que me iba a correr. Sin embargo, en una de las ocasiones con mi mirada perdida sufriendo de placer tuve la ocasión de vislumbrar otra figura femenina.
Ahí estaba junto al marco de la puerta y medio desnuda, tocándose sin camiseta ni sujetador por dentro de sus bragas, una chica con el pelo largo rubia y una mecha rosa, algo rellenita y unas tetas y caderas perfectas. Debía ser la amiga, que en realidad no se había ido y tampoco había querido desperdiciar la oportunidad para mirar un poco. Eso me puso tanto que no pude evitar esbozar mis mayores gemidos, al tiempo en que Lucía recibía toda mi leche en su boca.
Con las piernas temblando y la respiración entrecortada, veo cómo Lucía me indica que abra la boca. Y agarrándome del cuello se sienta en mí, con su coño a milímetros de mi polla palpitante mientras me besa apasionadamente intercambiándonos mis propios fluidos. Después me da un último beso en el cuello y me dice "Te dije que eras mío, espero que te haya gustado la sorpresa".
Si quieres saber cómo continúa la historia, házmelo saber en comentarios. Espero que os haya gustado.
¿Qué te ha parecido?
Todavía no lo ha votado nadie.