5
Ese día la carretera estaba oscura, precisa para no reconocer quien se dirigía por la vía. La única que conectaba el nortino pueblo del otro nortino pueblo.
Yacía sentado, quietecito, aun con el cinturón de seguridad puesto y esa expresión de desesperación que se tiene cuando se intenta huir de alguien. Sus manos apretadas al volante y de su cara corría la sangre que manchaba el asiento. Su sombrero blanco aun permanecía puesto, podría decirse que murió con el sombrero puesto.
30 impactos de bala se descargaron en su Cadillac rojo. Se cree que le dispararon aun después de morir. Sabía lo peligroso que era el sector, tierra de nadie, para andar deambulando en las cercanías dominadas por la droga y la muerte.
Al lado suyo su compañero aun resistía con vida. Su celular hacía algunos minutos marcó una llamada de auxilio que la policía pudo escuchar pero resultó demasiada tardía para evitar lo inevitable. Algo que siempre le repetía a su representante “Si hoy es la hora de mi muerte güerita, nada lo cambiará, nada lo cambiará”.
4
Corrió a toda velocidad hasta que finalmente la mortal herida en su pecho le obligó a desbancarse de la carretera impactando con un barranco, al lado de una señalización entre la maleza seca.
Los sicarios tardaron segundos en encontrarlos y procedieron a darle el tiro de gracia en el rostro. No hubo avisos ni advertencias, siquiera una nota de corrección como lo habían hecho con otros ejecutados, no habían vinculaciones con los “Z” o Sinaloa o en el peor de los casos con La Familia Michoacana. Solo un sonido de balas sordas al costado de la carretera. Y a los pocos minutos de confirmar que el muerto no revivía optaron por retirarse rápidamente de la escena del crimen. Un crimen de tantos otros que se tomaban esta disputa entre gobierno contra narcotráfico y narcotráfico contra narcotráfico. Desde que Calderón les había declarado la guerra mirándolos fijamente a las cámaras y bajo el apoyo logístico de los policías del mundo.
3
Se dio cuenta que tras ellos venían dos camionetas van siguiéndolos en la soledad de la carretera. Su compañero se puso en contacto de inmediato con la policía en busca de auxilio. Mientras apretaba el acelerador a fondo de su Cadillac buscando resguardarse prontamente de sus perseguidores.
Por los pocos destellos de luz pudo ver que se trataba solo de muchachos conduciendo de imprudente manera como si fueran los dueños del mundo. Podría comparar sus edades con la de sus hijos (17 en total reconocidos)
Ya había sobrepasado el límite legal como tantas veces lo hizo por hobbie. Pero esta vez su vida corría un real peligro si bajaba su velocidad. Atrás, dos camionetas, una blanca y la otra negra. De las ventanas unos medios cuerpos salieron portando Ak 47 y armas automáticas ligeras de gran cantidad de balas. No dispararon de inmediato. Desde el interior alguien les daba la orden de hacerlo una vez estando más cerca de su objetivo. Como primera norma para cualquiera que ejecutara esta “profesión”. La prueba buscaba no cometer errores y los aprendices más novatos obedecían sin chistar argumento. Como norma básica para entrar en estas huestes combatientes. Un lugar en donde podías entrar, ir escalando hasta llegar a tener lo que cualquier pobre desamparado nacido sin educación ni privilegios deseara. Las posibilidades de llegar a la cima eran escasas pero existían. Pero también es un lugar del que jamás podías salir, a no ser que una bala perdida, un enfrentamiento a muerte o una traición te dejara botar la vida del cuerpo. Aquellos que sobreviven son muy pocos. Casi contados con los dedos de las manos.
Se descargaron los primeros proyectiles que fueron a dar a los asientos traseros del Cadillac. Luego otra ráfaga se dejó caer e hirió a su compañero de auto quien quedó inconciente a su lado. De su frente la transpiración corría por sus sienes impidiéndole ver claramente el trayecto. Otra bala le impactó en el cuerpo y el sobreesfuerzo por mantener la carrera le jugó una mala pasada que lo hizo desestabilizar el vehículo quedando estancado a una orilla de la carretera entre el pastizal seco.
2
Por la carretera viajaba, con una agenda ocupada por las presentaciones y camino a un pueblo pequeño como se ganaba la vida desde hacía 20 años. Algo preocupado por las constantes amenazas de asesinato para el que fuera, en pos del dominio que imponía la droga y la aplicación del miedo que se quería infringir en la inocente población. En donde primero te mataban a un hijo sin aviso como advertencia. Un pueblo de nadie, avalado por la codicia de los altos cargos y la violencia sin límites de los jefes de jefes de la zona.
El carro rojo, suavecito, al ritmo del corrido con su virgen de Guadalupe danzando silenciosamente de un lado a otro, bajo el retrovisor. Una llamada de celular a su mamita. Otra vez lo habían amenazado de muerte y otra vez debía llamarla para que se calmara. Las madres son seres muy delicados en caso de peligro para alguno de sus hijos, diría que más que el propio marido en la mayoría de los casos. Su compañero coordinaba la visita a ese pueblo alejado. Donde cantaría con otros representantes de la música popular.
-¿Te parece entrarle con “funeral en el cielo”?-Preguntó el asistente de forma normal.
-Quedaría chido entrarle con esa, a la gente le gusta escuchar esas rolas de narco y es como hablar del diablo- Confiado balbuceaba esto para su asistente.
-¿Estás seguro? No vaya a ser que se devuelva todo lo que cantas, sabes que en este mundo la gente está cada vez más loca. Por un poco de dinero es capaz de quitarte la vida sin dudarlo.
-Tranquilo, llevo años en este circo. Y si mi día ha llegado, será mi día. Solo mi mamita es la que me preocupa con todas esas amenazas que hay para los músicos. Sabes que está mal del corazón.
-¿Cuánto queda para llegar? Esto se me ha hecho tan largo que me preocupa-
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Según el sitio web de entretenimiento “La Oreja”. Sergio Vega ha desmentido su asesinato.
Nota: Un curioso caso de asesinato de un cantante de narcocorridos quien primero había desmentido su homicidio pero que horas más tarde fue ejecutado por sicarios en México. ¿Quiénes fueron? Aun se desconoce, al parecer fue otra víctima de una campaña de miedo que quieren imponer los diversos carteles para que la población no se revele contra ellos.
El relato está puesto desde el final hasta el principio y (con todo el respeto que se merece la muerte de una persona) podría calificarse como una anécdota al lado de lo que pasa desde hace bastante tiempo no solo en ese país, sino en todos aquellos que tienen una pizca de relación con el narcotráfico.
Para más información
La noticia
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Murio/narcocorrido/elpepuintlat/20100627elpepuint_4/Tes
Un reportaje acerca del narcotráfico http://www.theclinic.cl/2009/10/06/drogas-religion-y-negocios-el-evangelio-segun-la-familia-el-grupo-narco-mas-peligroso-de-mexico/ (Tienen imágenes fuertes, abstenerse los sensibles)
Y una interpretación de Los Tigres del Norte acerca de esta realidad.
http://www.youtube.com/watch?v=5mlf1KrGPa0
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