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Cautividad de la noche
stavros
Fecha de publicación: 29/07/2010
Tiempo lectura: 4 min. | Lecturas: 394
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Querida Miranda Dawn, noctámbula empedernida, ya sabes que siempre te echo o te echamos de menos (me refiero al resto de compañeros). Tus saludos nocturnos también me alegran, en especial en estas noches isleñas cuando la luna todavía anda por ahí bañándose. ¿Somos cautivos de la noche? Yo creo que un poquito sí... Vaya, pues, para ti esta "cautividad" recién estrenada, y en la que incluyo, ¿te trae recuerdos?, aquello que nos gusta tanto: "hijo de loba" Besotes egéicos bajo un cielo que ni te cuento de tus amigos... y que disfrutes pronto de unas merecidas vacaciones. (Lo de la "María", ni idea, aunque pudo ser...)



Magnífico comentario compañero WAA. Te agradezco que lo hayas trabajado a fondo, con la honradez y la sinceridad que, como vengo observando últimamente, te caracteriza. Lo de las estrellitas azules, ya sabes que lo mismo me da. Las sigo detestando (creo que es lo peor de TR). Lo importante, como ya he repetido muchas veces, son los comentarios y la franqueza que uno pueda hallar en ellos. No obstante, disiento de ti en cuanto a los vocativos (me gusta personalizar el sentimiento hacia el cual me dirijo y hablarle de tú, en este caso, la noche) y los sintagmas. Y estoy por completo de acuerdo en el "ornamento retórico", tropo, metáfora, hipérbole, énfasis, e incluso ironía (muy bueno que tú hallaras humor). Pero yo siempre he bebido (en mis lecturas poéticas, se entiende) en este tipo de prosa, es como me gusta la poesía (no soy partidario de esa otra poesía, respetable por supuesto, más sencilla y, jeje, menos hiperbólica, basada en ciertos aspectos románticos, más convencionales y de obligadas alusiones a sentimientos eternamente en boga. A mí, personalmente, no me dice nada). Perdóname, amigo, si soy un tanto desmedido. Pero, de verdad, no pretendo alcanzar podium alguno. Así es como escribo, no sé hacerlo de otra manera, ni creo que tenga la menor importancia. Pero ante tu meticuloso ahondamiento en mi prosa, que, al fin y al cabo, tan sólo tiene valor para mí, ¡menudo esfuerzo!, de verdad, compañero,... que me quito el sombrero. Otro abrazo veraniego y felices vacaciones.
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CAUTIVIDAD DE LA NOCHE
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Cuando vienes en mi busca, te aspiro tembloroso... Noche sigue midiendo mi tiempo. No me apartes en vano de la luz de tus vigilias, porque en tus imágenes inmaculadas vuelco mis deseos impuros, por mi conciencia tantas veces repudiados. Cumple con tu promesa escondida. Tus soledades son mis realidades tranquilas, como si en ti aceptara la ingenuidad de tantos secretos velados. Amo tus arboladuras de velos blancos, la desposada huida de tus astros extraviados. Mi náusea permanece en el día. Y en tus estrellas busco la magia maliciosa que adoba al hombre en una nueva profecía. Mis puertas, tiempo ha, se abrieron a las perdiciones del mundo. Vínculo de misterios azules, jugoso sembrado en el que me hundo. Son mórbidos mis ojos, y menos recelosa mi sensualidad, a la que no concedo mengua. Mudez de oscura ternura. Pupila ígnea que brota desnuda como de un baño. Mi suspiro de deseo corta de espuma mi lengua.
*

Noche de cañaverales, cuerpo que muerde el silencio. En la suntuosidad de tus blondas leo. ¡Engáñame! Abre el hábito de tu seno. Soy, de tu infancia lejana, aquella complacencia crédula sumida en el misterio de una voluptuosidad rehuida. Eterna criatura, por la brujería popular, poseída. Mas, mi carne de varón ya no sabe de inocencia. Frente a la nave que surca el mar de mi escritura, cronista soy de la enseñanza histórica que ahora se arremolina burlona en el trance dañino de mi vieja ciencia. Hoy tus lienzos vírgenes vestidos de blanco se enredan en mi boca. Y habrás de jurar sobre mis textos, saciar mis deseos, acosarme con la delicia de cuanto delirio el veneno de mis letras en ti provoca.
*

Cuando me pierdo en mi dolorosa tribulación de incertidumbre, busco tu nunca degenerada progenie estelar... Noche observa a tu diminuto huésped, porque tu ungüento de plata curte mi inflamación. Y sobre mi pozo convierto en desatino tu perpetúa palpitación. Ángel del ímpetu soy. Y solitaria palmera del amorío. La imaginería del hombre que odia sentir el filo del frío. Y cuando tú desciendes hasta mi hortal, aquél en el que humillo mi cuerpo, cría su musgo de mancebo mi brocal. Amuletos que brotan de mis trastornos cobijados. Promesas de ritos, de tributos creyentes, de refugios íntimos en el rescoldo terrenal de mis fuegos regocijados.
*

Noche de trémula lluvia sobre mi piel, ramaje tierno que tu vestimenta traza. En tus enjambres albos se enreda mi prosa lugareña. En tu adjetivo acústico mi velero barroco, donde navega la palabra de mi mano, la memoria loca que confirma mi linaje, y ese fuego nómada de mis ansiedades. ¡Tutéame! No hay meditación de castidad en mi refugio, tan sólo el pregón de mi alboroto, anécdotas de un escriba. Sed de simientes derretidas en tu tierra de luna, caracol deforme que recorre todas mis voluntades. Sorprender tu gloria es mi solaz agreste. Y es mi culto el que te devora, huyendo del loco pecado que el deseo roba. Y jura que de tu verdad revelada soy símbolo primitivo, tu hijo de loba.
*

Cuando me engaño creyéndote alta, lloro bajo tanta grandeza... Noche, no me arrincones olvidando que eres el yugo amado que refuerza mi tentación. Collar desbordado sobre los pechos del mundo. Pedernal destellante de mi crianza rural. Y hago del báculo radiante de tu custodia fermento de legitimación. Recibe mi gemido, que al loco desliz de los recuerdos ofrece su ironía. Pecado, tú que sobrecogiste la distancia de los tiempos, ya tu ponzoña no sermonea mis ensalmos. Y de tu lepra libo sabiduría.
*

Noche de exaltación, audacia sacrílega que hoy se estampa en el olor tibio de mi fascinación. Doncella de afilado mirar que arrancara mis llagas con la última campanada de la plegaria amenazante. ¡Envuélveme! Ornamento de otros dioses. Pasión que arranca, de los hombres, sus hieles. Cortinaje de ámbar, de turquesas y granates. Aliento de huerto renacido entre sus mieles. Y de una eternidad, revelada verdad. Soy, de tus pasiones, una vez relegados tus corredores de clausura, el realce aventurero. Y tu pordiosero nómada. Un hereje, entre tus estrellas, quemado vivo. Y de tus horizontes cegados por el universo, tu ensueño malicioso de hombre, el escorpión de tu pesebre, el fulgor lujurioso que en tu olímpica cuna quisiera permanecer cautivo.

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stavros- noche insomne del 28-7-10



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Valoraciones recibidas por el relato
1 Por: Gonzalo G el 06/08/2010 17:43:56
Puntuacion
¡Cuanto tiempo! Me alegra volver despues de todo este tiempo, pero como dicen los toreros, me he cortado la coleta. Ahora me dedicaré a leer, pero no escribiré. Sobre tu relato, me ha encantado y comparto el comentario de la valoración. La verdad es que echaba de menos esta prosa tuya, que me recuerda a un buen poema o a un engranaje de esas frases con un regusto poético. Aunque lo mejor sea lo que nos cuentas, todas esas emociones que suceden en la "cautividad de la noche".
2 Por: Lazaro el 04/08/2010 13:51:35
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Bueno, bueno, estas noches insomnes te sientan bien. Vienes mostrando lo mejorcito que tienes dentro, aunque vengas en plan pordiosero hereje. Realmente estupendo. Abrazo,
3 Por: Miranda el 01/08/2010 19:49:18
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¡Muchísimas gracias por la dedicatoria! (Siento el retraso en leerlo).Yo no voy a entrar en el debate de los vocativos. A mi me parece genial tal y como está.Con su hijo de la loba y todos sus "accesorios". ¡Engáñame! ¡Tutéame! ¡Envuélveme!.Apasionado como pocos.Gracias otra vez, hijo de la luna.
4 Por: zenon el 31/07/2010 9:02:56
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Los vocativos en un texto que se plantea como un diálogo y como una invocación, están en su salsa... creo. Pero de la noche de mis últimos silencios salgo hoy, y te hallo amigo escribiendo con fuerza, con amor a la letra y al sentimiento (¿qué sería de la letra si el corazón? ¿crónica, ensayo...?) Que de la noche somos, los enamorados y víctimas, numerosa prole no me cabe duda y en ese sentido puedo –podemos- llamarnos hermanos sin pudor alguno, Stavros querido. Leyéndote hoy ¿acaso oigo un rumor de fondo antiguo, de olas que viajan desde hace dos mil quinientos años para hallaros en tálamo y fiesta nupcial? Dale nocturnos recuerdos a Vy, donde más le plazca, de este viejo zenon que sigue en las montañas. ( amí las únicas estrellas que me gustan están en el firmamento: precisamente, durante la noche)
5 Por: augur el 30/07/2010 10:14:03
Puntuacion
Yo le encuentro un toque místico que me llega dentro. Besos
6 Por: VV.AA. el 29/07/2010 21:01:28
Puntuacion
Creo que la valoración es de cuatro estrellas. Voy a intentar razonarlo. Tres estrellas es la medianía, la equidistancia, y este texto es extremado, radical, exagerado. Luego descartadas. Pero 5 estrellas son sólo para casos extraordinarios, raras bellezas que escasas veces se dan. Y por supuesto que no es tan deleznable como para merecer una sola estrella. Nos quedan las opciones de 2 y 4 estrellas, las valoraciones donde entra la sutileza y la finura en la percepción ¿Qué hacer? Por un lado, tenemos la altura léxica, el poder de sugerencia metafórica, la sintaxis arriesgada pero sin tacha. Por otro, la acumulación excesiva de imágenes y tropos, el abuso del vocativo, cierta gratuidad o imprecisión vagamente intuida en los paradigmas, dificultades en la ilación de los sintagmas. Tengo dudas, no sé hacia dónde se inclina la balanza. Al final, descubro el elemento que la desequilibra. El humor. Cuatro estrellas.

TusRelatos.com desde 1.999. © Gonzalo Hernández Muñoz.

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