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| Fecha de publicación: 27/07/2010 |
Tiempo lectura: 8 min. | Lecturas: 232 |
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Es una noticia real que me impacto y lleno de esperanza (perdonad las tildes, se me ha jodio el teclado, y solo se han podido poner las que se corrigen solas) |
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BASADO EN HECHOS REALES
Ismael atraviesa las calles de Cisjordania fumando un cigarrillo, camina solo. Unos chicos corretean a su lado y el los mira, exhala el humo y sonríe. Ismael Khatib esta en paz con el mundo. De su mayor dolor ha brotado su mayor hazaña. Mira al cielo. Mira al cielo y sonríe, Ala le devuelve la sonrisa y le da fuerzas. Camina solo entre calles conflictivas, pero hoy nada importa, el se dirige hacia una escuela donde va a encontrarse con alguien muy especial.
-Hola Saman- Susurra Ismael poniéndose a la altura de la pequeña-. Tenía muchas ganas de conocerte, ¿sabes? -¿si?, ¿y eso por que? -Tú eres una niñita muy especial, ¿nunca te lo han dicho? La pequeña asiente mirando avergonzada hacia el suelo, mientras Ismael sonríe intentando reprimir las lagrimas.
Los padres de Saman aguardan impacientes para abrazar a Ismael. Cuando este se acerca a ellos, todos son abrazos, risas y llantos. Ismael no puede evitar retroceder unos meses en el tiempo.
-Papa, ¿cuando acaba el ramadán?-dice Ahmed desde su cama. -Mañana, ¿porque?, ¿tienes hambre? -No, no es eso. -Te despertare si quieres, a las cinco, mama ha preparado harera. -Que no es eso, papa. Es que mama me ha comprado un traje, y no me gusta. -El traje esta bien, es como el mío. ¿No quieres estar elegante como papa? -Si, pero el tuyo tiene corbata. -Jaja, ¿es eso?- ríe Ismael mirando con ternura a su pequeño de doce años- mañana te daré dinero para una corbata. -¿De verdad, papa? -Que si hombre, si. Venga, ahora duérmete.
Los niños empiezan a rodear a Ismael, sacando a este de sus pensamientos. La profesora se acerca a el y le agradece la visita. Pero tienen que seguir con la clase. La mayoría de los niños no entienden lo que esta pasando. Ismael vuelve a acercarse a Saman, y se agacha de nuevo.
-Adiós, bonita- La pequeña Saman se aferra a su cuello, y su pecho queda unido al de Ismael. El empieza a notar como el corazón de la niña late con fuerza. Y es entonces cuando con mas fuerza la aprieta el. Sus corazones laten al unísono, e Ismael entiende de una manera muy especial que hoy será un día muy diferente a todos los demás.
- Mama, papa me ha dado dinero para una corbata -Al final te sales siempre con la tuya, ¿eh?-dice la madre mientras plancha las prendas para la fiesta-, si te esperas unas horas voy contigo. -¡¡Nooo, me voy ya!!- El grito de Ahmed se pierde con el ruido del portazo.
Ahmed aprieta con fuerza las monedas, pensando en lo elegante que va a estar, como papa. Callejea un poco buscando la tienda, si no recuerda mal, detrás de la calle de la carnicería debe estar ya. Pero antes de llegar, subidos en una tapia, Rachid y Sufian, le apuntan con un arma de juguete.
-¿Qué hacéis ahí subidos? -Vamos a jugar a judíos y palestinos. ¿Te apuntas? -Pero yo no tengo pistola- dice Ahmed dando vueltas a las monedas en su diestra. -Ah, te aguantas- se burla Sufian. -Espera, no- inquiere Rachid-, puede ser un prisionero judío. -No, no, mejor un espía al que torturamos. -¡¡Siiiii, que buena idea!! -No, no voy a ser ningún prisionero, ni ningún espía- sentencia Ahmed-, seré un soldado palestino -Pero si ni siquiera tienes armas- ríen los chavales. -Pero puedo comprarla- Ahmed se arrepiente en seguida de sus palabras, pero no puede evitar la rabia, mas cuando sabe que tiene el dinero de la corbata en su mano. Sufian y Rachid se miran, y se vuelven, señalando al final de la calle. -Nosotros la hemos comprado allí.
Quizás no sea muy cara y tenga para las dos cosas, y en cualquier caso, vestir un traje sin corbata tampoco esta tan mal si uno se ha pasado toda la mañana jugando a judíos y palestinos.
Cuando Ismael vuelve a la realidad ya se encuentra en la puerta de la cuarta familia que hoy se ha dispuesto a visitar. En cuanto abre la puerta, Meriem no deja de besar sus manos, Mohammed la aparta con delicadeza y lo abraza:
-Shokram, shokram, shokram- repite sin parar agradecido. -Le shokram ala wayib- de nada, responde Ismael-. ¿Dónde esta el?
Meriem abre la ventana y llama a Hassan. Hassan viene corriendo, y se frena bajo el umbral de su casa apoyando una mano en el quicio respirando agitadamente. Ismael se acerca al pequeño y le pone la palma de la mano en su vientre, siguiendo así su respiración. Sonríe y le da las gracias al chico. Hassan no entiende nada, solo mira al hombre que lo toca y a sus padres que se abrazan llorando. Meriem sirve te, y Mohammed empieza a hablar. Ismael asiente continuamente pero hace rato que ha dejado de prestar atención a la conversación.
En la puerta de la tienda, Ahmed desempaqueta el arma que lo hará soldado durante unas horas. Tira el plástico en el suelo, y guarda las pocas monedas que le han sobrado en su bolsillo, sabiendo que ya no tendrá suficiente para una corbata; pero da igual, eso ahora es secundario, tiene ante el a Sufian y a Rachid, sus compañeros de juego, sus enemigos en la ficción, y un terreno enorme que se extiende desde sus pies hasta donde sus ojos alcanzan, un campo de refugiados.
-¿Se encuentra bien?- pregunta Meriem en la puerta de la casa mientras se despiden de Ismael. Este vuelve en si. -Si, si. Perdón, estoy un poco cansado. Y aun tengo que visitar a Yaakob. Marido y mujer se miran a los ojos y no dicen nada, solo hablan con la mirada. Les resulta extraño que también quiera visitar a Yaakob, pero en fin, ¿Quiénes son ellos para juzgar a ese hombre? Ismael Khatib se despide, y continúa su camino, al girarse se detiene en seco creyendo que esta a punto de tropezar con Sufian, pero no es mas que su imaginación. Detrás de Sufian viene, acosándolo, su pequeño Ahmed. Su reacción es gritar: “¡No Ahmed, detente, vuelve aquí!”. Pero se contiene cuando comprende que lo que esta viendo no esta ocurriendo ahora, ni en ese lugar.
Ahmed pierde de vista a Sufian, y entorna los ojos como queriendo divisar con mas claridad a sus objetivos. El es un guerrero valiente, y jamás se le escapa uno. Ha sido varias veces condecorado, es el orgullo de su pueblo, de su nación, de su dios.
A lo lejos Ismael contempla a su niño, sus piernas empiezan a temblar y se acerca a un poste de la luz, lo observa y llora. “No Ahmed, vuelve aquí, no sigas corriendo”
Pero Ahmed no oye a su padre, Ahmed esta a kilómetros de su padre y a dos meses de diferencia. Ahmed corre, Ahmed vuela, Ahmed supera la barrera del sonido, Ahmed desafía a la luz. No muy lejos de allí, un soldado Israelí lo descubre, pero no es Sufian ni Rachid, es un soldado de verdad. En un principio no tiene claro lo que esta viendo. Es solo un niño, cierto, pero porta un arma.
Ismael empieza a gritar cerca de la casa que acaba de visitar: “¡¡Ahmed no!!- se desploma en el suelo, agarrando con fuerza el poste-, no Ahmed no, vuelve chico, vuelve aquí”
El soldado israelí hace señas a su compañero a unos metros, y grita:
-¡¡Atención, hombre armado!! -¡¡Nooooooooooo!!-Grita Ismael en un llanto desconsolado.
Ahmed sigue veloz por aquel descampado hasta que la fuerza de una bala en su pecho lo detiene en seco. Mientras la inercia del proyectil lo hace volar hacia atrás, la visión del joven Ahmed comienza a nublarse. ¿Acaso las armas de sus compañeros eran de verdad?, los pensamientos del chico pronto desaparecen cuando una segunda bala, la del otro soldado, atraviesa su cráneo, esparciendo por el aire su sangre, sus recuerdos, la fiesta, la corbata, su padre, su madre… Una nube de polvo se levanta cuando el cuerpo de Ahmed cae inerte en el suelo.
-Ha caído, ha caído- gritan los soldados
Meses después, Ismael se incorpora como puede, secando sus lágrimas, y aunando todas sus fuerzas para visitar a la última familia, los Levinson, a pesar de las negativas del padre, Yaakob Levinson, ante la posibilidad de conocerse en persona. Las dos balas que abatieron al joven Ahmed no llegaron a detener su corazón, pero en el hospital Ramban en Haifa, fueron muy claros, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir. ¿Qué se esperaba de el?, ¿Cuál habría de ser su próximo paso?, ¿tomar represalias?, ¿encontrar, quizás, a sus verdugos y tomar la revancha?, Ala tenia para el una misión muchos mas importante, una tarea que iba mucho mas allá de lo que sus compatriotas aconsejaban en estos casos. Su dios le hablo a través de los labios del doctor:
-Los órganos del chico, están intactos. Varios niños pueden salvarse gracias a el.
Sabia que su decisión no iba a gustar demasiado entre los suyos, pero el sabia que hacia lo correcto. Sentía orgullo por lo que había hecho, y sobre todo por su hijo, que aun siendo ajeno a aquella decisión, seguiría viviendo en cierto modo, en el interior de otros niños. No tuvo tanto consciencia de esto hasta que en la escuela, sintió latir el corazón de Ahmed en el pecho de la pequeña Saman, o al sentir como sus pulmones se llenaban de nuevo de aire en el cuerpo del joven Hassan.
Ahora sus riñones cumplirían su función en el interior de una niña israelí. Menuha Levinson. Yaakob se negó rotundamente en un principio a que su hija sobreviviese gracias los órganos de un niño palestino. No tardo mucho en mirar a los ojos a su hija y comprender que el amor hacia un hijo esta muy por encima del lugar o de la creencia de donde proviniese aquello que podría salvarla.
Una mañana de domingo, las familias fueron testigos del milagro, el cual vino bajo la forma de llamada telefónica. La llamada del doctor que cambio sus vidas. Aun cuando los Levinson habían aceptado ya, y los riñones ya habían sido trasplantados en la joven Menuha, Yaakob se negaba a conocer a Ismael Khatib, repetía que hubiera preferido que los riñones fueran de un niño judío. Y muchos judíos y palestinos hubieran preferido que el camino de Ismael fuera el de atentar contra sus enemigos, en lugar de ofrecerles la vida.
Ismael, llego a la casa de los Levinson. Cuando Yaakob abrió la puerta, ambos sonrieron, los ojos de ambos se volvieron brillantes.
-Pasa, por favor- dijo Yaakob -Gracias.
La puerta de aquella casa se cerró, y en el interior hablaron durante horas, rieron, lloraron, callaron, se miraron, y entendieron algo muy sencillo. No es necesario que muera nadie mas, basta con que dos hombres se sienten el uno frente al otro y olviden por un instante, las interminables diferencias de donde vienen, para entender finalmente, las innumerables similitudes de a donde van.
Tiempo después, unos periodistas preguntaron a Yaakob cual fue el resultado de aquella visita. Este tan solo respondió:
“Es una pena que no nos hayamos conocido antes”
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Valoraciones recibidas por el relato |
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| 1 |
Por: zenon el 11/08/2010 9:28:41 |
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Los pelos como escarpias me has puesto. Tu relato es realmente conmovedor. El ritmo y los cambios de tiempo incrementan la emoción. Las escenas se cruzan y toman consistencia ante nosotros y nos van emocionando a medida que se desarrolla la historia... Me gustan los relatos con mensaje... aunque hay quien piensa que están pasados de moda (posmodernos y chusma de seguidores de Fukuyama). En fin, que me gustó. un abrazo, z. |
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| 2 |
Por: Miranda el 01/08/2010 19:52:00 |
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Emotivo y muy bien contado.Me ha gustado especialmente la forma de insertar los saltos en el tiempo.¡Saludos! |
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| 3 |
Por: juannene el 31/07/2010 1:01:19 |
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Es una hermosa historia, muy bien relatada que causa el efecto deseado. Causa detenerse un momento y leerla en forma tranquila. Siempre he tenido la duda de por qué siempre se pelea por ese lugar. En estos casos la fé ante todas las coas se confunde con un fanatismo extremo. |
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| 4 |
Por: VV.AA. el 28/07/2010 20:23:08 |
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En mi opinión falta la otra cara: no tenemos problemas en ponernos de acuerdo en los grandes gestos, pero nos matamos a continuación por las minucias. Bien escrito, pero sesgado. Dicen por ahí que no se hace literatura con buenos sentimientos. No lo sé. De lo que estoy casi seguro es de que ni novelas ni poemas cambiarán el mundo. Está demostrado. |
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| 5 |
Por: Enara Jimenez el 28/07/2010 0:41:20 |
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me has hecho llorar... me ha encantado. un beso |
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| 6 |
Por: Chris García el 27/07/2010 20:16:57 |
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Vale, tengo que admitirlo, en alguna parte me he perdido. Pero lo releeo y así termino por entender.
De que me encantó, me encantó jaja |
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| 7 |
Por: Anadiómena el 27/07/2010 13:04:22 |
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wow, magnífico, me ha encantado!! |
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Por: _None_ el 27/07/2010 12:16:57 |
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Joder... estoy sin palabras... es precioso... |
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